Camilo Lezcano: educar con propósito, liderar con humanidad

Camilo Lezcano: educar con propósito, liderar con humanidad
Karen Daniela Ferrín

Creado por: Lola Ferrin

A los 21 años, cuando muchos apenas comienzan a explorar su camino profesional, Camilo Lezcano tomó una decisión que marcaría su vida: ingresar a la Maestría en Administración de Empresas, MBA, de Javeriana Cali. Hoy, egresado de ese programa y director ejecutivo de CIDESCO, su historia es la de un líder joven que encontró en la educación no solo una profesión, sino un propósito de vida.

“Si me tengo que describir con una palabra, me describo con la palabra apasionado”, afirma Camilo. “Siempre me apasionó el proceso educativo, ese espacio que existe en el ‘Eureka’, cuando alguien entiende algo. Ahí es donde realmente siento que está mi propósito”. 

Antes de llegar al MBA, Camilo ya había comenzado a vincularse con procesos de gestión educativa. Ingresó a CIDESCO a los 19 años y, poco tiempo después, fue elegido director ejecutivo de la corporación, un reto poco común para alguien de su edad. “Yo no soy el más técnico ni el mejor analista, pero siempre he tenido actitud”, explica. “Esa actitud de ‘yo puedo’ fue lo que me permitió exponerles a los rectores un plan de desarrollo para CIDESCO y asumir este rol tan joven”.

Camilo ingresó al MBA convirtiéndose en uno de los estudiantes más jóvenes del programa. Lejos de sentirse intimidado, aprovechó al máximo la experiencia. “Yo estaba como una esponjita. Les preguntaba a todos cómo tomaban decisiones, cómo se enfrentaban a los problemas. Mis compañeros venían de las mejores empresas, con trayectorias enormes, y aprender de ellos fue un salto de calidad en mi vida”, asegura.

Para él, uno de los grandes diferenciales de la Maestría en Administración de Empresas de la Javeriana Cali es el capital relacional que se construye en el aula. “No solo aprendes del profesor, sino de tus compañeros, de sus vivencias, de su experiencia. Ese aprendizaje colectivo es invaluable”, añade.

La decisión de cursar el MBA en la Javeriana Cali no fue fortuita. Estuvo acompañada por uno de los mentores más influyentes en su vida, el padre Luis Felipe Gómez Restrepo, entonces rector de la universidad. “Fue una decisión orientada por él, pero también por lo que significaba entrar a una institución reconocida internacionalmente, con productos académicos de altísima calidad. Lo hice casi que a ojo cerrado”, recuerda.

Precisamente, el padre Luis Felipe Gómez Restrepo es una figura que atraviesa de manera constante el relato de Camilo. Más allá de haber sido su rector y profesor, se convirtió en su mentor personal. “Fue y sigue siendo muy exigente. Él me exige más de lo que yo mismo me exijo”, confiesa. “Todas las decisiones importantes pasaban por su consejo, y cuando me lo encontré como docente, la exigencia fue el triple”. 

Lejos de verlo como una carga, Camilo reconoce en esa exigencia una de las mayores fuentes de crecimiento. “Tener a una persona así acompañándome, mostrándome otras visiones y retándome todo el tiempo, fue como hacer otra maestría”, afirma. “Es una de las personas más importantes en mi vida y lo seguirá siendo siempre”.

Camilo Lezcano fue seleccionado por Forbes Colombia como parte de su lista 30 Under 30 Colombia 2025, en la categoría Impacto social y sostenibilidad. Esta lista destaca a 30 jóvenes menores de 30 años que están generando cambios reales en Latinoamérica.

CIDESCO: una apuesta por el estudiante

Desde su rol como director ejecutivo de CIDESCO, Camilo ha liderado una transformación profunda de la corporación. “CIDESCO era una cosa cuando yo entré en 2020 y hoy es otra completamente distinta”, explica. El giro estratégico ha sido claro, poner al estudiante en el centro.

“Nos preguntamos durante años cómo generar valor para las instituciones y la respuesta fue volver a la razón de ser de la universidad, el estudiante”, señala. Bajo esta premisa, CIDESCO ha impulsado iniciativas de movilidad regional, bienestar académico interuniversitario, experiencias internacionales y programas que buscan fortalecer la permanencia estudiantil. 

Uno de los proyectos más ambiciosos es el programa Alimentos para la permanencia, que iniciará con un piloto de 100 estudiantes de la Javeriana Cali, subsidiando hasta el 90% de su almuerzo diario. “Lo fundamental para mí es que los pelados entren a la universidad, permanezcan, se gradúen y consigan empleo. Todo lo que hacemos gira alrededor de acceso, permanencia, graduación y empleabilidad”, enfatiza.

En esa misma línea, Camilo defiende con convicción el trabajo articulado entre universidades. “Una golondrina no hace verano”, dice. “Pensar la educación superior como un ecosistema y no como instituciones aisladas nos permite generar proyectos que beneficien a todos y a la comunidad”.

Con más de cinco décadas de historia, CIDESCO ha sido un espacio de articulación clave en la región, y para Camilo, su fortaleza radica precisamente en esa visión colectiva de la educación superior.

 

Lo que trasnocha y lo que ilumina

Hay una cifra que no sale de la cabeza de Camilo, 42.000 jóvenes entre 14 y 28 años que no estudian ni trabajan en el Valle del Cauca. “Esos pelados son los que me tienen trasnochando”, confiesa. “Yo estoy convencido de que la universidad cambia la vida de la gente. Que un joven no pueda acceder a ella por desconocimiento o falta de oportunidades es un despropósito”. 

La respuesta ha comenzado a tomar forma en el Sistema de Talento Joven, una iniciativa que busca facilitar el tránsito del bachillerato a la educación superior y de la graduación al empleo, en diálogo con el sector empresarial.

En contraste, lo que lo mantiene motivado es saber que no está solo. “Es una lucha colectiva. Sentir que los rectores están en la misma vía, pensando en los estudiantes y en trabajar unidos, hace que todo valga la pena”, afirma. 

Además de su rol directivo, Camilo es docente universitario. Su sello en el aula es sencillo, pero poderoso, recordar el nombre de sus estudiantes. “Eso baja las barreras, genera confianza y hace que el estudiante se sienta visto”, explica. Sus clases, de carácter experiencial, buscan crear espacios seguros para el aprendizaje mutuo.

Como líder, se define cercano y no autoritario. “Creo más en la influencia que en la autoridad. Me gusta crear cultura, acompañar y hacer que las personas disfruten su trabajo”, señala.

Cuando se le pregunta por su sello javeriano, no duda, es la humanidad. “Somos cercanos y cooperativos. Javeriano ayuda a Javeriano. Ese orgullo y ese acompañamiento es algo que siempre me voy a llevar de esta universidad”.

Finalmente, su consejo para los jóvenes es claro y recurrente, la actitud. “Las habilidades y competencias son importantes, pero lo que las multiplica es la actitud. Sin actitud es imposible ser un profesional extraordinario”, afirma. “Hagan lo que hagan, siempre métanle actitud, desde una sonrisa hasta servir un café. Eso es lo que marca la diferencia”.

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